Noche a noche, el mundo se puebla de designios oscuros. Puede ser la razón de mi existencia, la verdad que esconde la noche. Puede ser. Y en esa posibilidad se juega todo el azar de los días: el azar oscuro y magnífico, del amor y el desencuentro.
Texto agregado el 24-06-2007, y leído por 22 visitantes. (4 votos)