Sangre cátara en los pasillos,
hierven las almas que Dios no quiso y abandonó el séptimo día,
revuelo de nubes por el volcán de piedra y su refulgencia ilumina hasta el vaticano...
El diablo dá un sólo golpe, certero, con preludios de zozobra..
ante la mirada atónita del gran ausente que desdeña el cataclismo ideal.
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