Diario de Colima Costa Manzanillo.
Todo lo que posaba en mi interior me molestaba, la parcela de mi tierra carcomía mi esencia, era una cosa tan absurda que el pecado de omisión me atormentaba, todo en mi lo hacía doloroso. El tema que confortaba mis calamidades era fundamental para la existencia ambivalente de mi conciencia con mis pensamientos, no los había podido congeniar desde muy pequeña y ahora se me hacía imposible, hasta un tanto revolucionarios. Nunca me han tratado mal, ni la vida misma lo ha hecho; por omisión he dejado todo, y sí. Lo he defendido siempre y los hechos me han demostrado que no llevaba tan solo la razón, sino la certeza de que la muerte es producto de despertar y consignar en la historia aunque sea un par de hijos y este libro de mis memorias. A la muerte de mi mamá hubo gente que me ayudo a levantarme porque estaba echada a la pena moral, porque como bien es sabido es muy doloroso enterrar a los seres queridos y más a los padres.
Cuando yo pasaba este trago en el letargo de mi soledad en el apartamento, salí un buen día de mi apartamento en pijama para la cafetería de al lado, apareció un hombre magnifico, Atanasio, pensar en ese nombre me hacía entrar en escalofrío, toda mía quería poseerlo como bien lo había hecho ya a los dos meses más tarde, él lo hacía tan bien que más adelante me haría falta. Pero una asidua profesión por las letras, que desde muy pequeña se hizo a mi única solvencia para escapar de mis soledades y angustias. El temor por la muerte, el temblor que había sentido cuando este hombre apareció en la cafetería. Otra vez me ponía a escribir en este diario.
Estoy escribiendo esto en mi diario por la maldita decisión de aceptar que sufro inconscientemente de esquizofrenia. Pero esto no es nada, pues este hombre hermoso, un buen día tuvimos un altercado, ya que él después vivía conmigo, no soportaba su aroma en la mañana, empecé a no quererlo a mi lado en la cama pero no era capaz de decírselo. Y estaba en la cocina, tenía el cuchillo en mi mano pelando cebolla y el se acerco de repente, me beso, me había cogido todo y yo no quería, me rehusaba en ese momento a hacer lo que él en ese momento pretendía. Me desespere y fui contra él llena de ira de inmediato mi mano cogió de otra forma el cuchillo y atente contra él, lo mate, ahora me veo envuelta en problemas, estoy aquí, hablando de esto a mi diario en prisión.
Había asesinado al único hombre que me ayudo cuando murió mi mamá que demás me había enamorado de él, pero él realmente no me trataba bien, me lastimaba con palabras, se sobrepasaba cuando estábamos en la intimidad. De un momento a otro cambió conmigo y yo con él, a tal punto que no supimos darnos cuenta a tiempo para dejarlo así y ahora asumo lo que no supe decidir cuando todo era más fácil.
Mientras mi hermana Mariana estudiaba y hacía lo que quiso ser desde pequeña. Yo resolvía asuntos con la justicia que tenía que resolver de manera inmediata y sin escapatoria, no pude hacer lo que siempre quise por una maldita decisión mal dada, renegaba contra sigo misma. A veces pienso que la única forma de escapar de la presión que él me propinaba, era haberlo cortada desde su nacimiento o sea desde su raíz, haberlo matado, pienso ahora fue la mejor de las decisiones que he tomado los últimos 23 años que tengo, era la única alternativa que me solucionaba en parte la vida.
Había pensado desahogar todo lo que en su momento no pude y así lo hice, conforme con lo que había hecho tendré que asumir todo. Y al fin con el asesinato lo había hecho pero todavía no se sentía muy ajusto y le tenía mucha envidia a Mariana pues admiraba esa vida que él llevaba mientras que “el comía mierda en el otro mundo” con su tío chucho y pastoreando los animales Mariana sin poder salir al pueblo para no escuchar las habladurías insurgentes de la gente, sola sin mi en el campo tanto era para mi apremiante y molesto con esa vida que yo llevaba, parecía que la historia se ensayara conmigo, que maté al único que le hacía cargo sus desdenes y su desdicha, se me había vuelto en la vida un gran problema era Atanasio. Creí que con la muerte de Atanasio se acababan los problemas pero será que esto moralmente es digno de elogio o más bien de reprochable y de condenación aún me lo pregunto.
A veces pienso que lo único que se, es que si yo fuera más sensata y pudiera de volver el tiempo jamás se me ocurriría matar a alguien por más desesperado o molesto que este, prefiero salir, irme, volver, después porque nadie esta para matar alguien por muy mal que nos trate. Si yo pudiera nacer de nuevo trataría a Atanasio muy bien pues es una persona con errores pero que en momentos tan bien fue muy caritativa, porque a las personas que ayudan deben sobresalir y que sea valioso como bien lo fue personas como Mariana.
La transformación inmediata de los seres humanos se hace a medida de los errores que se cometen en la vida. La muerte fue propinada por una mujer, fue un hecho que yo hice sin pensar, solo mate a un hombre que para mi se portaba mal conmigo y aunque yo no era tranquila, no era serena tal ves, muy paciente paso hacer el malo de la vida literaria o novela ya veía a Atanasio como un enemigo donde había que eliminarlo todo inmediatamente pues amenazaba mi tranquilidad.
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