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Mi vida ahora Y se me ha secado cuanto árbol creí poder criar. Por más que riego las plantas del antejardín, siguen siendo los gusanos los vencedores que marchitan mis hortencias con tu nombre y mis violetas con tu color. Han pasado varios años, el naranjo ya no da naranjas, el limonero da limones dulces, ¡que terrible desgracia!, Limones dulces y naranjas inexistentes. los cuartos de mi casa siguen vacíos, mi cama helada, los espacios que dejaste igual de deshabitados, nadie ha podido llegar hasta allá todavía, nadie se atreve a abrir las puertas. Me seco todos los días lo ojos antes de dormir, así no mojo la almohada al dormir, no se hecha a perder y sigo conservando lo único que todavía es tuyo acá: Yo y tu olor en la almohada cada noche solitaria. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |