Me gusta cuando callas
porque estás como ausente,
mas un beso en tú frente
apacigua mi andar.
Sin exceder mis límites
ni abrumar la razón
trato de intuir el amor,
con sutileza y sin temor.
Me es complejo
concebir mi realidad
de falta de coraje
frente a tú hermosura,
que recae en nuestras manos
y sucumbe en el corazón.
Quizás mi costumbre
en el amor,
no se borra con un aguacero,
mas ni el mismo infierno
ha de comprender,
mejor me mantendré en intermedio
esperando al fin caer.
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