THE THREE AMIGAS
Pocas veces se ve un grupo de amigas tan disímil. Sin embargo, las tres eran muy unidas. Uña y carne, como dicen, desde la infancia. A pesar de sus diferencias abismales, habían logrado convivir en casi perfecta armonía por medio siglo. En esta ocasión, habían convocado a una reunión de emergencia, para tratar de hallarle gracia a la existencia mientras se tomaban una (o más) copa de vino.
-¡Quiero que sufra! Decía Ana, la despechada, con furia apenas disimulada. -¡Si! Que llore lágrimas de sangre a la par de la niña insípida esa con la que vive…
-Caramba, mujer…qué feo y poco noble de tu parte -opinó Lee, la humanista. –En un tiempo se amaron –continuó- y es el padre de tus hijas. ¿Por qué no sacas tu ira a través de la literatura? Mira que a mí me ha ido muy bien. Canalizar toda esa tristeza, todo ese rencor, en algo productivo y divertido te hará bien. En Internet hallé una página de cuentos que…
-¡Qué literatura, que Internet ni que cuernos! La que interrumpió a Lee de esa manera era Belle, mujer coqueta que afirmaba que solamente quería diversión y más diversión. –Si te consigues un amante joven y en la plenitud de sus capacidades -añadió- pronto te olvidarás del mequetrefe de tu marido, que seamos sinceras, ya empezaba a declinar el pobrecito. ¡En buena hora te libró de su presencia, amiga! Y soltando una carcajada empezó a bailar, moviendo las caderas sinuosamente, al ritmo de la samba que tenían como música de fondo.
Me zampé la tercera copa de vino y pensé que qué cosa tan curiosa es que esas tres mujeres vivan en mi interior. ¿Tendré personalidad múltiple?
|