Una gota de agua,
que cae lentamente, con pausas,
me cuenta versiones acerca
de lo inescrutable y sorprendente
que es el universo, todo.
Se dibujan pensamientos
entre los claroscuros del cielo,
se van el olvido y los sufrimientos.
Una llama, una chispa,
provocan un holocausto.
Un soplo de viento,
estremece,
genera un ciclón.
Una palabra bonita
neutraliza los temores
y mitiga los dolores.
La latencia de lo grande
en lo pequeño.
La expresión de abundancia
y la riqueza vital
que emanan de lo que me rodea
me otorgan un motivo para estar.
Equilibrio natural,
felicidad que vence al hastío.
Una gota de agua,
una llama, una chispa,
un soplo de viento,
una palabra bonita,
son como espejos universales
que me permiten ver reflejado lo sublime.
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