Si tuviera
(dedicado a Churruka, Ricki, Sereira, Ninive, Casafuerte, Ursulita, Cromática, Alejandro Casals y Magda).
Si tuviera que definirme diría que soy un náufrago
que ha alcanzado la costa luego de bracear el Trópico
a la intemperie.
Un avecilla que ha cambiado el rumbo fijo
para volar otras rutas...
Diría que soy hogar colmado esperando tu visita
trayendo abrazos en la bandeja del alma.
Soy la palabra que no traiciona:
Así, contundente como la resistencia;
porque se aprende a resistir la ingratitud,
la falsedad, soledades y tristeza.
Se aprende, se aprende:
¡tantas cosas de y con un amigo!
Por ejemplo, que la amistad es intransferible,
que no hay dos personas iguales, ni con el mismo afecto,
se aprende a perdonar los yerros,
comprender las debilidades,
mas no a justificarlos.
No se tapa el sol con un dedo...
Un amigo es un compañero de senda,
quien te sostiene la canasta cuando está llena,
quien te ayuda a subir un escalón arriba suyo,
llora sin te hacen daño y se maravilla si te va bien la vida.
Cuanto bello es el instante en que nace una amistad,
la confianza depositada en el hermano que se elige,
en el camarada con quien se sueña,
alcanzar lo inalcanzable…
Se da todo cuanto se puede;
de esta forma las manos se llenan
Y el espíritu canta radiante.
Buscándonos como una gema escondida,
un valorado arcón antiguo,
al amigo se lo encuentra en un instante
inesperado y nos infunde confianza en la mente
y felicidad en los corazones.
Nombrándonos como una plegaria,
estamos unidos en el dolor y la dicha:
si tu sufres, yo sufro;
si tu amas, yo lo hago;
si estas de pie, o quieres dejarte vencer, estoy contigo...
Porque si tengo que definirme lo haría de esta forma: ‘amigo’
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