Nos encomendamos a una ley,
a algún principio de vida
o a la incertidumbre, o al vacío,
pero no nos refugiamos en una absoluta providencia.
Dios, que estás presente en muchas personas y colectivos.
Simbolizas una ausencia para nosotros.
Nuestro bien, nuestros valores, nuestros fines,
descansan en nuestras conciencias.
Algunos te oraron en tiempos pretéritos,
pero no pudieron acercarse a tu esencia.
Cúmulo de miedos y esperanzas,
anhelo de justicia y otra vida,
resumimos como fundamento a tu existencia.
Apostamos también porque haya mejoras
pero no supeditadas a tu unidad y omnipotencia.
Salud compañeros creyentes,
felicidades por la siempre de vuestra fe.
Por nuestra parte, sólo exponemos nuestras convicciones, y no sabemos aún si elegir un líder, o
simplemente continuar así en nuestra sociedad. |