Instrucciones para matar a una ex polola
Si esa perra ingrata te dejó, lee atentamente. He aquí unas útiles instrucciones para asesinar a la mal nacida hija de puta que rompió tu corazón y te olvidó cual condón usado.
Lo primero es obtener un revólver que no esté inscrito, los que lo están dejan marcas en la bala que conducen al dueño. Lo que hice y recomiendo es ofrecer un cigarro al delincuente más popular de los alrededores. Luego invitarle una cerveza. No le menciones tu verdadero nombre, invéntalo. Sólo es cuestión de determinación y empatía. Sirve en todo ámbito. En dos encuentros conseguirás el dato de un buen dealer.
Los traficantes de armas no miran a los ojos y zanjan las ventas de modo rápido. Usualmente las transacciones se hacen en un sector marginal. Viste una indumentaria pordiosera.
Un revólver calibre 38 es una buena arma, elegante y seductora. Con cuarenta mil pesos será tuyo. Un silenciador se obtiene fácil en deremate.com. Consíganlo, es necesario.
Para determinar el día del suceso deben analizarse una serie de circunstancias, de modo de no dejar evidencia alguna. Hay que ser frío y prudente. Un ínfimo error puede delatarte.
En primer lugar, debes considerar que si realizas el asesinato al poco tiempo del quiebre serás el primer sospechoso, de ahí que debas dejar pasar al menos unos cinco meses. Durante ese tiempo no debes exhibir a nadie tu rencor, y si tienes contacto con ella, sé amable. Actúa frente a los demás como si ella fuese ahora una amiga a quien estimas. No debes dar indicios de tu plan. Reitero, es importante que hagas ver que la superaste.
En segundo lugar, una vez que hayas determinado el periodo en que tendrá lugar el suceso, debes seguirla con una antelación de unas tres semanas y averiguar sus horarios. Es un lapso sensato para comprobar las horas en que con certeza estará sola en casa. Si vive con más personas tendrás que ser aún más prolijo, investigando a todos sus convivientes.
Junto al arma necesitarás varios implementos. Por una parte: gafas, una peluca, barba y bigote postizos, un abrigo, dos gorros distintos, dos pares de zapatos distintos y dos atuendos distintos. Y por otra parte: unos tres rollos de cinta adhesiva de unos diez centímetros de diámetro, guantes de goma, un hacha, bolsas de basura, un bolso grande, éter y pañuelos.
Determinado el día y las horas exactas en que cometerás el asesinato, ve a su casa o departamento en bus o a pie, no utilices vehículos más personalizados como el taxi. Usa una de las vestimentas, un gorro, la peluca y las gafas. En el bolso lleva los demás implementos. Llega cerca de una hora antes del momento en que con seguridad estará sola. Ubícate en un sitio estratégico con vista a su residencia, vigila tu alrededor y espera.
Si reside en casa no hay problemas. Si vive en edificio, hay que distinguir si hay portero o no. Si no lo hay, no hay complicaciones. Si lo hay y por regla pide tu nombre y el número de departamento al que vas, utilízalo en lo que será la segunda parte del plan.
Dile que vienes a hacer un arreglo en uno de los pisos, indica aquel en que ella vive. Previamente investiga el nombre de un arrendador y señálale que él te hizo el encargo. Si te pregunta qué arreglarás ten clara tu respuesta. Es necesario que te acompañe. Cuando lleguen al piso que deseas verifica que no haya gente alrededor, entonces saca un pañuelo con éter ya preparado, agarra al portero, ponlo en su nariz y duérmelo. A continuación toca el timbre de ella y apenas te abra anestésiala del mismo modo. Deja al portero en el baño e inmovilízalo con cinta adhesiva, no olvides cubrir su boca.
Con o sin portero, deberás adormecer a tu ex polola con el pañuelo con éter, llevarla a su cama y paralizarla con cinta adhesiva. Deja sus piernas inmóviles, pero abiertas.
Ponte los guantes de goma cuando entres y sácatelos únicamente cuando te retires.
Cuando ella abra los ojos empezará tu show. Debe ser perfecto. Puedes planear un discurso humillándola, o bien simplemente inspirarte en algún momento perturbador de su relación y echar a volar tus palabras. Personalmente, recordé su risita al verla con otro.
Si ocupaste bien la cinta adhesiva, no podrá hacer movimiento alguno. Sólo sus ojos lagrimeando. Señalé que dejarás sus piernas abiertas, la razón: podrás violarla con calma.
Cuando eyacules, puedes continuar atormentándola metiendo en su vagina el silenciador del revólver, golpeándola o realizando otras atrocidades. Eso dependerá de ti.
Finaliza tu acto sin matarla. El plan aún no termina. Debes liberar una de sus manos y hacer que escriba una nota que le darás. Busca en internet métodos de tortura, aplica aquellos que te resulten atractivos para que cumpla tu requerimiento. Si no, dispara a sus extremidades una por una hasta que lo haga. Cumplirá, no te preocupes. El escrito será una confesión suicida con tintes de esquizofrenia psicopática. Lee a Edgar Allan Poe y a Howard Phillip Lovecraft, te servirán de fuente de inspiración al elaborarlo.
Una vez que haya escrito la nota, ve al baño a matar al portero –que a esa altura debería estar despierto-, o bien, haz que ella hable por celular –suyo o robado, en ningún caso el tuyo- y haga venir a su nueva pareja o en defecto a algún ser querido. Y apenas llegue le disparas a sangre fría.
Dicen que la espera aumenta el placer, sigue ese axioma y deja para el final la muerte de tu ex polola. Deja todo listo antes de ese momento. Sácale la cinta adhesiva al portero y limpia diligentemente sus rastros, o en su caso, lleva el cadáver de su pareja u otro al baño.
Cuando llegue la hora, es probable que dudes e incluso apuntes el revólver a tu propia cabeza; en tal caso, fija tu mente y tu vista en los ojos de ella, llenos de esperanza por que falles. Eso te colmará de odio y serás libre para asesinarla sin culpa y con placer.
Lo que queda es cerrar los cabos sueltos. Con el hacha que te pedí tritura el cuerpo de tu ex novia y deposítalo en bolsas de basura que te llevarás en tu bolso y posteriormente quemarás. Deja la nota que ella escribió junto al cadáver del portero u otro. Limpia todo. Llévate todo lo que usaste, incluso el cobertor sobre el cual yació ella. Y viste el otro atuendo, el otro gorro, los otros zapatos, el abrigo, la barba y bigotes postizos, y vete. Para ser aún más cauto, camina por las calles cercanas fingiendo una cojera.
Si sigues con precisión estas instrucciones y procuras afinar el plan con aquello que creas sea útil, tu asesinato será un éxito y nunca serás descubierto. ¡Suerte y disfrútalo!.
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