Poema V
Tu voz es ya granito,
más coraje por descuido
que placer corrosivo;
tu sonrisa,
una acequia en mis arrugas
por donde ya no llueve;
el brillo de tus ojos,
una charca en mis pulmones
entre la ligereza y mis desastres;
tu vicio por lo que fui,
un manantial seco,
vitrina de mariposas y alfileres;
nuestro edén,
un Apocalipsis sencillo,
un escala de clamores;
y sin embargo fuiste tú
en un lucero en condena
más luz y cuerpo
que la caricia de tu muerte.
Churruka, 01.08.2007 |