Escribo versos esdrújulos,
en días cálidos como gélidos,
en momentos alegres y lóbregos.
Desde dentro emergen frenéticas
palabras de amor tórrido.
Su rostro estaba lívido,
al ver yo sus pechos eróticos
y se mostraba lacónica,
lo cuál me dejaba atónito,
y entonces le di un beso, yo tan impávido.
Escribo versos esdrújulos,
tanto cómicos como trágicos,
versos jubilosos, versos lúgubres.
Son los sentimientos frágiles,
tanto así como mágicos.
De escribir estaba ávido,
sin temor a hacer el ridículo,
palabras prácticas y románticas
para todo público,
frases que suenen como música.
Y ahora pasando página,
te digo que siento un amor prístino
por ti, mujer fantástica,
y ya sin palabras esdrújulas,
quiero saber si volverás. |