Diosa de aspecto plácido,
de manos plásticas
y ojos seráficos,
te escribo versos esdrújulos,
de modo sincero y enfático.
Tu cuerpo está hierático,
ante este mundo tétrico,
elogias la vida, lo magnífico.
Tu rostro vívido,
me transmite alegría y vértigo.
Diosa de cariz pálido,
te ocultas de manera esotérica
y te busco de modo intrépido,
incesante, estúpido,
pero sé que pronto tendré el mérito
de presenciar tu brillo pacífico. |