Veo mi reflejo en tu pupila. Siento tu respiración en mi cara. Tu lengua y la mía juegan a no dejarse morir, a rasparse mutuamente y a lamer nuestros cuerpos. Tus manos me tocan. Tocan mi miembro erecto. Tus manos son lazarillos que guían a mis manos ciegas hasta tus pechos, a tu vagina. A tu húmeda vagina termal. Te tiras en la cama, sobre las sábanas que lavó mi mamá.
-Métemela.
Te penetro: caliente el cuarto, la almohada, mi estómago. Cadencia en nuestros cuerpos. Tus uñas se clavan en mi espalda rasgando historias pasadas. Te penetro una y otra vez, más rápido. Insensiblemente rápido. La saco y me vengo en tu vientre que da espasmos y pellizco tus pezones. Y tu mano esparce mi semen sobre tu monte de venus.
-¿Un churrito?
-Va.
Saco el churro de mi mochila. Tomo el encendedor y lo prendo.
-Toma.
-¿Por qué hablas así?
-Soy un gangoso.
-Mira, oye, yo también.
Te has ido. Mi cuarto da vueltas. Camino por todo el cuarto. Ya no hay mota. Pero no me desespera eso. No es eso. Sudo y huelo a ti. Me da asco. Hace tiempo que no te amo. Hace tiempo que no amo. Salgo y me salpico de noche y estrellas. Camino. No sé cuánto camino y por dónde. El ruido de la gente y de los carros me da náusea. Me mareo. Busco un edificio alto, muy alto pero aquí sólo los hoteles son altos. Y, ¿cómo llego a la azotea sin que me digan algo? Mejor voy al depa de Pablo.
-Pablo.
-Mmmmh
-Vamos a la azotea. A ver el cielo.
-Bueno.
Estamos arriba. Hay mucho viento: olor a elote, a tamales, a pavimento recién mojado.
-No traje mota.
-Yo tengo en mi cuarto. Voy vengo.
-Va.
Dolor de cabeza. Lágrimas fuego cayendo por mis mejillas. Me subo al borde. Siete pisos me separan de ese atractivo estacionamiento. A lo lejos se oye una canción de Nirvana ¿Cuál es? Creo que sólo yo la oigo, rebotando en mi cabeza.
“I’m not like them but I can pretend. The sun is gone but I have…”
Ya no recuerdo. Silencio. Pues va. Y me dejo caer. Todo es lento. Todo va lento. No tengo miedo, sólo frío. ¿Por qué tarda? Veo tu rostro al lado del mío.
-¿Por qué?
-No sé.
-¿Ya no me amas?
-No.
-¿No te lleno?
-No.
Mi sonrisa decadente. Estoy en el suelo.
|