Sólo el perro se dio cuenta
de qué en ese agua había mas que agua;
de las caras en el espejo
no se dio cuenta,
aunque en ese espejo
había mas que caras,
caían gotas rasguñando,
no parecían lágrimas,
parecían gotas de lluvia,
gotas de agua como las que lavaban
su cuerpo, y el espejo,
y las mejillas de las caras,
cuando terminó de ducharse
todavía lloraba
o llovía,
y para parecerse al agua
se arrojó al vacío
como una gota de lluvia
o una lágrima.
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