Hay amplios valles,
muy elevadas montañas,
el firmamento y su tamaño
indeterminado y abrumador,
incluso el Sol
con sus imponentes dimensiones.
Pero aunque un cuerpo humano
sea insignificante
a colación con el conjunto de la existencia,
nada hallo más inmenso
que la imaginación.
Gracias a la imaginación
se pueden escribir versos,
como por ejemplo éstos,
o representar un valle,
una montaña, el firmamento,
el Sol, el mar
o seres vivientes.
El encanto de lo inespacial
y lo atemporal,
abrigado por el poder
genético de la mente.
¡Cuántas cosas puedo
crear y reproducir,
cuántos sonidos puedo oír,
y cuántas veces me podría
enamorar,
gracias a que puedo
imaginar!. |