Encontré en el baúl del olvido;
los restos de un corazón.
y sigilosamente caminé,
reposé y continué mi andar,
Me topé en el tropel de la urbe,
con vuestra silueta.
y casi imperceptiblemente
la incorporé a mi baúl.
Supe de nostalgia y de actitud
al recapitular ese episodio,
dando señales de vida,
continué mi camino...
Pero esta vez,
no camino sólo.
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