Acepta estas dádivas benditas
que te cede mi alma encendida por tus manos,
noches de satén les imploro no se pierdan el tesoro:
deseos de atraparte en los escondites
sagrados de tus sueños;
pasiones por adornar tus ansias locas,
sedientas de lujuria;
nostalgias por tocar tu imagen en los pozos, susurrarte mis delirios.
|