Esos duendes tremulosos han dibujado tu molde inconcluso; esbelta ante mis ojos
has sido difusa en mis vértigos de poeta; ansiosamente te he buscado en las
madrigueras de mi ocaso; si apareces como eres no te vayas vida mía, permíteme
seducirte, darte sortilegios y libar el oasis encendido de tu piel, préstale a tus labios
pulposos ese tiempo tan necesitado de caricias, ese sentir masacrado por tus penas
furibundas, deja que penetre al menos una saeta extraviada en las ruinas del edén.
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