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No a la Miseria Murió de frío durante la noche en Diagonal Paraguay esquina Lira a dos cuadrtas de la Posta Central, y ni siquiera la cercanía trajo para él en ambulancia un adios de sirenas. En cambio un perro lengüeteó su cara para acicalarlo o quizás para despertarlo y viera como el sol reblandecía el hielo derritiéndolo, o sintiera el viento dispersando los diarios de abrigo en una mano de naipes danzantes. Curiosamente su cabeza de pisapapeles aferró un matutino de algún día perdido en la historia, junto a la foto de Michel las letras rojas decían: ¡Hay que Terminar con la Miseria! La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |