Estos verbos que quieren ser poema acuden a mi boca y a mis dedos al leer otro de RHCastro que dice así:
“”...Si amar pudiera, sin recibir a cambio,
y si posible, vivir en desventaja,
este serìa un mundo de milagros,
tendrìamos un Dios,
pero esto... ya no pasa.””
________________RHCastro
Sé que puedo amar sin recibir a cambio.
Sé que puede ser fácil.
Lo han dicho los místicos.
¿Sabes cómo, y por no nombrarme bien,
mi madre de pequeña me nombraba?
Me decía mística.
Es por eso que ahora confío aprender algo.
Y es que la vida es un tiovivo,
un carrusel.
Y es que ¿sabes? Eso pasa:
amar sin recibir.
Tal portento no precisa un Dios.
O todo lo precisa.
Es cuestión de ánimo.
A poco que los vientos sean propicios
se aman las flores, se ama el cielo,
esa luz, unos ojos, un insecto,
mariposa o rubor.
Hay tanto amor en esta interminable
secuencia de azules…
En la sonrisa que pasea mi portero.
En la dulzura de mi casa
que otra vez me acoge por la noche.
En las sábanas limpias
que de nuevo se abrirán.
En el sosiego blanco del alba
o en la tibia luz crepuscular.
Hay tanta belleza de amor
en la sola hoja verde,
en las pajizas dunas del desierto,
en tus ojos magnéticos,
en la torpeza de unas manos...
En un niño que arranca a andar,
que cae y cae y se levanta.
En su enorme valentía.
En este vaso azul de plástico…
en cualquier beso regalado,
en las palabras de tu boca,
vacías de cargos.
Tan sólo con que pueda imaginarlo.
Hay tanto amor en mí… en ti,
que no es por darlo,
que es por sentirlo.
En mí la gota, la mar océano.
Y no es por darla, es por serlo,
es por saberlo.
Por saborearlo, por palparlo.
Es poro a poro de mi lengua,
es piel a piel,
átomo a átomo camino adentro.
A más mirar
su cauce es cada vez más ancho.
A más mirar
mayor es el asombro,
la atracción,
el embeleso.
Tanto territorio hay por ganar.
Mucho se adivina.
Ángeles Yagüe Suárez
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