Es dificil parir estos demonios
que a la culticultura le interesan poco,
y eso de poco mientras tengan belleza,
y esto de belleza siempre y cuando respondan a la estética de mármol.
Vanalidades preciosas,
vagas,
futiles,
nada más inútil y desprovisto de fin
que un manojo de palabras con rima, rema y
ristra de flores, lavanda, árboles...
Porque la poesía es, para las multitudes
con alto grado de analfabetismo funcional,
el versito parasitario que se metio en la oreja en el preescolar,
porque la poesía es para los insanos
la panacea, la cura y la manera de demostrar feacientemente
que las incongruencias vienen de la mano
de los que se han quedado coherente y ateridos
en un rincón seguro e inmóvil del decurso...
Porque la poesía es este vicio a la vez tan sano y destructivo de mirarse al espejo sin contemplaciones, es que la declaro un demonio.
Aunque demonio, es solo un decir. |