Me fui a dormir y dormí despierto,
entonces te encontré en mis sueños
como una flor de hielo.
Impávido ante tu hermosura
quise estar despierto,
pero fue seductora tu ternura
y el sueño era perfecto.
Pasaron los minutos y luego horas,
y en todas ellas no me atreví a tocarte,
te veías tan fría y calculadora,
una perfecta tantación cautivadora.
Un minuto más tarde
deseé cobijarme en tu seno,
pero frágil mi memoria
se olvidó que esto era sólo un sueño.
Hoy me apresuro a dormir
y lo haré despierto,
lo haré por ti
y te encontraré de nuevo,
en este frío mundo,
hermosa flor de hielo.
|