Muy a menudo, me encuentra la calle, hablando sola y riendo.
Mojándome las medias en charcos, comiéndome todas las baldosas flojas y rotas, cruzando bajo los ojos verdes de sus “danubianos” semáforos, atravesando miradas de mis pares que transitan a contraflecha de mis calles.
- Te extrañé, donde estuviste?
- Viajando por todos los silencios que dejaste la ultima vez que nos vimos: el tiempo que viví en tus ojos, hizo que amara tu cielo, el de tu boca, que añorara tus besos, en tu nariz que husmeara tus deseos, en tus oídos encontré el eco de ésta, la voz de tu voz, y en tu cuerpo aprendí a reír.
|