Hoy solo estoy.
Quizás siempre así lo fui.
Y en mi afiebrado palpitar,
la vida acunó en dormires,
mi mente y mi alma.
Entre existencias del no existir,
caminé entre dormido y despierto,
para no dejarme morir.
Recorrí con el pensamiento
las fantasías de mi largo devenir.
Que de mundos, que de otras vidas,
pasaron una a una junto a mí.
Otras alejándose como bandadas
de estrellas todas en huida.
convertidas en luciérnagas.
Viajando así
El sol en su amanecida
va apagando cada uno de los luceros,
cómo quien cambia las sombras en día;
mientras la noche huye en retirada
a esconderse bajo la penumbra de tu cama.
Donde te encuentras tú. Su hermana.
¿Como poder hallarte si te unes
a ella bajo las tapas?
Ven sígueme.
Mira ese mar de estrellas,
en ésta, mi noche.
Naveguemos en el vaivén
que ellas dejan.
Con la música de las esferas,
en estelas de amor
dejadas por ellas.
Ven llévame de la mano.
Con tu nocturnaría belleza.
Te llevaré para que veas
todo lo bello y bueno,
qué conseguí en esta vida.
En ti admire tu lucha por vivir.
Tu deseo del ser y de ser existencia.
Yo admirador de tu contenido,
y adorador del envase más bello
que he visto
Nomade |