Voy abriéndome paso entre equívocos
en un lábil presente sin ayer ni mañana,
extraviado en un confuso camino,
voy a sotavento de las normas ortodoxas
conjugando sensaciones reales con lo onírico.
Cierro los ojos y percibo otros mundos,
conozco otros recodos de la pluralidad,
me cuesta ingresar al redil de lo cotidiano,
pues lo abstracto con frecuencia me enajena;
viajo por una corriente de continuas mutaciones.
Soy un poco romántico, otro poco ilustrado,
no soy surrealista y diría que tampoco dadaísta,
me siento a menudo un escéptico relativista,
lo omnímodo de las contradicciones,
y mi locuacidad se permuta en reserva.
Habito entre símbolos y ficciones,
llevo el cosmopolita y el retirado dentro,
el sol me hace sudar y me inspira,
me oculto y me exhibo sin patrones racionales,
transformo rayos de luz en estrofas.
Poemas, sinécdoque de lo afectivo.
Mujeres, hipérbole de sensualidad.
La luz, metáfora de vida.
La vida posee algo de locura.
Ir a contraluz es andar con algo de locura.
Ir a contraluz no es ir contra la vida. |