Su alejamiento fue algo tenebroso,
un réquiem de agonía y amargura,
se presencia un cariz opaco y nebuloso,
cuando nada se ve por los intesticios
del ser y de la nada.
Ya no camino abrazado a ella,
está en mi mente, está muy remota,
un irreconciliable cisma, una rara escisión.
Quiero ver sus ojos, escuchar su voz,
traducir los latidos de su corazón
en sensibles y efectivas palabras.
Espero y escribo cartas de amor,
que superen anfractuosos abismos,
ella se aleja, ella se esconde,
cuanto más intento acercarme.
Merma mi orientación hacia su imagen,
como si el tiempo fuera circular y no rectilíneo,
nos reencontraremos, chau agonía,
volveremos a vernos, mi amor.
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