Cuando creí no tener más camino
Igual seguí caminando,
Sin vivir, sin reír.
Sorprendentemente llegaste con una flor en tu mano,
Y con una sonrisa en tu corazón
Tan de improviso llegaste
Que no tuve tiempo de decir que no a este sentimiento.
Tus ojos reflejo del rayo del sol
Que me despierta cada mañana
Contigo en mi mente.
Tus ojos atentos a los míos,
Tu voz agradable a mis oídos
Oigo susurros que tocan mi alma.
Y que sin promesas le dan un rumbo a mi vida. |