Te envié una carta
que te decía que:
A vos me siento cercano,
día a día aprendo a comprenderte,
mis caricias son exordio de un abrazo,
soy cómplice de tu euforia,
soy compañero de tus aflicciones,
vibro con el ardor de tu libido,
mis manos se anticipan a tus pensamientos,
por eso y sin condiciones,
crece mi amor hacia vos.
Sobre mi mesa de luz
había antes una carta tuya
en la que me decías que:
Crece tu amor hacia mí,
por eso y sin condiciones,
tus manos se anticipan a mis pensamientos,
vibrás con el ardor de mi libido,
sos compañera de mis aflicciones,
sos cómplice de mi euforia,
tus caricias son exordio de un abrazo,
día a día aprendés a comprenderme,
a mí te sentís cercana. |