Ordenando los libros, entró un aliento,
un airecito, un suspiro, algo guardado bajo la mesa,
rudimentario, con márgenes, algo definido...
una sucesión de posibilidades, de pasatiempos.
El hombre de la chaqueta, levanta una ceja, con su destino escogido, precisamente ahora, que tenía la certeza de no ser la víctima, viene el azar que le tira de la página sin límite, como un apéndice, como un premio a su locura.
Pasea en globo, para volar lejos, hasta el sofá. Se siente ganador en otra geografía. A su figura congelada, le puse una toalla encima, "tendrá frío"...sí, ya juega con su sombrero, con mis manos, con la vajilla, un imperio!!!
desperté al caerme de la silla, qué manía ser estatua que no existe y se desploma al suelo,
tenía frío...
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