Aburridísimos, desde la mesa de un bar, observábamos con Federico las travesuras de un niño que corría entre los que estábamos sentados. Desde una mesa vecina la madre lo llamaba y el pequeño ni le respondía.
-A usted le parece, lo llamo y no viene, lo llamo y no viene- dice la Sra. dirigiéndose a mi amigo.
-Cuando sea grande va a ser camarero- Le responde Federico.
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