Eres una puta, malagradecida, eres basura perra asquerosa, te haces la pendeja mantenida de mierda, hija de la chingada.... yo no se para que te parí... mirate allí como si nada.... Le decía una señora que iba sentada en el asiento de enfrente de donde yo iba en el metro de la ciudad de México, a una chava con semblante tranquilo y tratando de ignorar a la vieja “loca “ que no se cansaba de insultarla, mientras el metro iba vació de asientos y varios con cara de cansados esperando la bajada de alguno para sentarse, a una hora en que de verdad los ánimos están por los sueños y lo único que querés es llegar a casa quitarte los zapatos, descansar un rato, ver televisión, cenar y dormir ( eso es lo que yo quería no me hago responsable por el deseo de los demás ) unos a otros nos mirábamos como atónitos de la tremenda puteada que le estaba dando “la madre” a su “hija” y como es obvio en esos casos, nadie se mete pero eso si, todos atentos al chisme y uno que otro pues ni le importa por el cansancio antes mencionado.
La chava, inmutable, seria, de reojo miraba a la “mama” mientras este que les habla de nuevo muy atento a cualquier movimiento de la doña o la hija, y quizá algún insulto nuevo que no me sabia, pero nada, pasamos varias estaciones donde nadie bajo, yo no se si por seguir la trama y en que acababa el asunto, o porque todos íbamos mas lejos, el caso es que los insultos subían de tono y ( en serio ) nadie se movía pero todos nos mirábamos complices del asunto.
Pasaron cinco estaciones y por fin llegamos a chabacano ( estación de transbordo a otro tren rumbo a otro lado de la enorme urbe) la chava se bajo y rápidamente subió otra, estoy seguro que todos nos preguntamos porque la señora no la siguió y continuo su rollo de mercado de oferta en barrio marginado?, esto ocurrió en segundos quizá milésima de segundo.
Cuando la nueva chava acabo de acomodarse y el tren arranco... va de nuez, cacahuate, melón y hasta champurrado de elote con dos tamales de chile verde y uno de dulce para no discriminar...
Eres una puta, malagradecida, eres basura, perra asquerosa, te haces la pendeja, mantenida de mierda, hija de la chingada, yo no se para que te parí, mejor hubiera parido un rollo de alambre.
eso provoco que hasta los que iban cabeceando despertaran y todos en coro hiciéramos resonar desde lo más profundo de nuestros pechos escapando por la garganta una tremenda sinfonía de carcajadas.
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