A mi se me hace que fue un duende quien modeló la palabra justa entre odios y amores, temple y espanto, delirio y apatía, desencanto y hechizo, arte y maña, prosapia y extravagancia, Paris y conventillo, misa y cabaret, cátedra y pelota, repulsión y fragancia, crispación y desconcierto, hojalata y oro, albores y sombras, infinito y cero, todo y nada: y se me hace que las modeló en Buenos Aires escribiendo tangos. |