Así, tan de repente,
Mis labios estaban cerrados.
No lo vi venir, lo juro,
Todo fue instantáneo,
Vuelven los pensamientos lacerados
A posarse en mi mente
Como demonios rentistas,
Estas palabras que no quise decirte
Me cobran caro la insolencia
No pude alegar inocencia
Ni vale que las letras me extirpen
Al final gana mi alma sibarita.
Mis palabras son pecado mortal,
Peligro de excomunión sufro,
Sin prescripción mis sentimientos
Deben morir en mi garganta inquietos
En ese recodo profundamente oscuro
Con los residuos del diazepan.
Como piedras en los zapatos,
Estas puñaladas de mi boca,
Que te atacaron de frente, sin tregua,
Las ráfagas sin sentido de mi lengua,
Surgen por el afán que me provocas,
De cuando en cuando, de rato en rato.
Arde el infierno al interior de tus bolsillos,
Clama por la pena de muerte,
Qué hice mal, qué fue lo que hice,
Lo juro que por más que quise,
No pude dejar de quererte,
No puedo olvidar lo querido.
Le hablo a tu alma y perdón reclamo,
Soy humano, o eso creo,
No lo volveré a hacer, seguro,
Por lo menos intentaré, lo juro,
pasa que mi alma de niño en recreo
se resiste callar sus te amo. |