¿Quién dice que he atrofiado mis sentidos
con el abrazo que tengo suspendido
entre el corazón y el alma, y que enloquecido
te deleitas con el sabor, nada más, de lo prohibido?
Si prohibido es amarme
enteramente blanca,
trastornadamente pura
enajenadamente limpia,
no hay mas bella locura, tu locura,
que ha impuesto vivirme acariciada
con tu amor que desborda el infinito.
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