El choque de ambas espadas parecían relámpagos furiosos, y el sonido destellante del acero evocaba melodiosamente una tragedia.
Ambos adversarios son diestros en el manejo de la espada; uno ataca y otro esquiva, uno detiene y el otro golpea… La batalla se deduce en igualdad de fuerzas… Los ojos antárticos de ella; no conocen la piedad, ella posee una agilidad exquisita y unos movimientos cadenciosos que compiten contra la experiencia y el poder de su maestro.
Un destello de sangre puso fin al desafío… De su vientre de guerrera, brota su sangre inmaculada. Su maestro le atravesó el vientre hasta la espalda.
Ella, prefirió la muerte antes que abandonar el amor por su maestro. Amor que, se desvanecía ante la insistencia de otro guerrero. Nunca se perdonaría a sí misma semejante afrenta. Amaba en secreto a su maestro.
Ahora, ella permanece de pie, sonríe mientras brotan lágrimas de sus ojos fríos… Su espada cae lentamente… Luego… Su hermoso cuerpo de princesa se desploma… Ha encontrado su fin como quería. Viendo derramar su sangre en aras del amor.
El maestro, con ambas manos, empuña su espada asesina y la envaina en su propio vientre… Yace junto a su antagonista, su amada. La que inició la batalla y calculó su propia muerte, pero que, olvidó, que él la acompañaría hasta donde fuera.
Fin
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