Cuando abrí los ojos ya había pasado todo, era un nuevo día, todo seguía igual, pero a pesar de ello, algo en mi había cambiado.
Decidí levantarme de la cama y vestirme, tenía que salir de aquel sitio, el solo hecho de pensar en esa casa hacia que un sudor frío recorriera mi cuerpo, desde siempre la había odiado, no sé por que accedí a pasar una noche en ella, supongo que no fui yo quien decidió esto, sino mi otro yo, el altanero y maleducado que sale cuando yo me siento atacado, ese “otro yo” que me dice al oído: “anda, hazlo, no seas gallina, jaja, si eso gallina, eres un pobre miedica, ¿que pasa tienes miedo a mojar tus pantalones?, ese que me coacciona y tortura mentalmente de tal forma que hace que tenga que verme forzado a aceptar las estúpidas apuestas que mi orgullo no deja pasar solo para mostrarse esplendoroso delante de los demás, es esa la estúpida capa que todos dicen que tengo, yo sé que en el fondo soy un simple chico de 16 años que le tiene miedo a la oscuridad desde que abrió los ojos por primera vez, hago esto solo para demostrarles a los demás que no soy ningún niñato, pero no necesito demostrarle nada a nadie, sino a mi mismo, y es ese mi gran problema…
|