JUGUEMOS
Escondámonos detrás de un elástico,
en la circunferencia regordeta de un círculo,
en la pelusa del durazno.
Que no nos vean ni los aviadores.
Juguemos a deletrear sonidos.
Ronroneémonos en garabatos,
en fusas y semifusas difusas por el tejado
entre somnolientos tulipanes de felpa.
Sentémonos sobre la chimenea
vestidos de punta en blanco,
compartamos los lunares de la guitarra y de la luna,
sus cuerdas psicodélicas.
Deleitémonos tarareando la canción más simple,
la más glamourosa. Desafinemos.
Riámonos a destajo de nuestros personajes,
del sainete que nos fuimos inventando.
Y si aparece el silencio,
abracémonos armando el rompecabezas
tirando las piezas al cielo.
En el envión se acomodarán las cargas.
Entrelacémonos los cabellos,
los filos de las pupilas, las rabias,
reconozcámonos en las estatuas blancas
que desde ayer nos esperan para jugar en la plaza.
|