Imagino que alguna vez se han preguntado, ¿qué es la realidad?. A lo que usualmente respondemos, que es lo que existe efectivamente, o que es lo que está presente, o lo que percibimos, etc. Pues, el tópico tiene un perfil muy relevante en la historia de la filosofía, puesto que tal disciplina se pregunta por lo que realmente, o verdaderamente existe. Por otra parte, a la palabra realidad se oponen muchos vocablos, tales como apariencia, ficción, sueño, alucinación, ilusión, y algún otro quizás. Mas, a todo esto, ¿no han pensado que lo que es aparente o ilusorio puede tener su propia realidad?. Si la respuesta es no, entonces realidad se opone a lo demás, pero, de ser afirmativa, desembocamos en distintas clases de realidad, o una realidad que se nos presenta en distintos grados de certeza para nuestros mecanismos cognoscitivos.
Realidades, que podrían coexistir paralelamente, independientemente o no del sujeto que conoce, y precisamente mientras escribo este pasaje, recuerdo al genial pero intrincado Kant, cuando hablaba de las cosas en sí mismas o noúmenos y las cosas conocidas por nosotros o fenómenos.
El genial Heráclito, miles de años antes, dijo que a la naturaleza le gusta ocultarse, mientras que Platón encontró en las Ideas la verdadera Realidad, trascendente a las cosas, a lo sensible. Realidad real, realidad aparente, sensible, inteligible, ay, fugitiva. El real existir, el ser de las cosas, el objeto de la metafísica, huye, se escapa, no se devela de un mismo modo a todos los seres humanos, o, es captada por distintas facultades, como los sentidos, la razón o la intuición, habiendo entonces, distintas clases de conocimiento, y caemos en diferentes clases de realidad.
La realidad, existe objetivamente, o por el contrario, si no hubieran mentes, nada habría, he aquí dos posturas divergentes sobre la realidad de acuerdo al sujeto (realismo e idealismo respectivamente).
En fin, si se nos resiste, nos hace más estimulante y apasionante la tarea de su búsqueda, y aquí me refiero a la verdad, por encima de la o las realidades. Porque la filosofía, es un perpetuo camino hacia la verdad, ¡así se mantiene viva!. |