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La Lluvia (segun yo) La lluvia. Si hay algo que me gusta en este mundo, es ver llover. Porque es muy común que a alguien le guste los días de sol y calor, no los juzgo, a mí también me gustan y los disfruto. Pero la lluvia es la lluvia, un evento único que la naturaleza nos ofrece a menudo, para aquellos que la gozamos. Que nada mejor para reflexionar y ponerse a pensar en cosas que uno no piensa a diario, cosas que vienen a la cabeza solo arrastradas por la correntada que genera la lluvia. Porque sabemos que es imposible concentrarse tan profundo en un día donde la cascada del cielo esta ausente, además, porque no hay nada que te haga entrar tan profundo en vos mismo como la imagen unica e irrepetible de la gota penetrando el charco. Parecería que ves una y otra vez lo mismo pero no, ¿quién sería tan necio para pensar eso?, si basta con ser un poco lógico para darse cuenta que estas viendo millones de imágenes distintas en tan solo unos segundos, y tan distintas unas de otras. Aunque, a decir verdad, siempre tengo la sospecha de que se repiten, no sé cuando y no sé si es verdad, o posible pero así lo siento. Lo sé, y es indiscutible, tanto delirio para mis ojos no llega solo. ¿No es hermoso escuchar llover?, ¿No es fantástico dividirse entre la imagen y el sonido que solo una cosa produce?, Acaso ¿nunca han tratado de identificar que gota produjo determinado ruido a gota?. Presenciar la lluvia caer es algo de este mundo, pero sin duda parece traído de otra dimensión. ¿Cómo es que este mundo monótono y aburrido puede deleitarnos con semejante espectáculo?. No voy a mentir, aveces ver llover es deprimente y hasta el mas optimista puede deprimirse tan solo viendo gotear, un interminable hilo de agua interrumpido por el aire que cae desde el techo, del árbol o de la mas melancólica y oxidada cadena de la hamaca. Porque ver llover, es en cierto modo recordar, y transportarse hacia un pasado muy pasado, casi olvidado, una serie de recuerdos que solo salen a flote con la ayuda de la lluvia. De otra manera esos recuerdos hubieran muerto como murieron esos momentos, y que sin darnos cuentas tapamos día a día haciendo de ellos un tesoro oculto guardado bajo llave. Estoy convencido, esa llave es la lluvia, y lluvia hay en tus recuerdos, porque ¿quien no recuerda una tarde de lluvia cuando éramos niños?. Por su puesto que para ese momento no había necesidad de mirar la lluvia, para ese dorado momento, la lluvia no era otra cosa que un inevitable enemigo que nos obligaba a pasar nuestras tardes de juegos adentro. ¿Quién se iba a imaginar que pasado el tiempo, y tanto después, se convertiría en el mejor aliado que tenemos para limpiar nuestras mentes de tanto sucio que juntamos cuando dejamos de ser niños?. Aun recuerdo mirar con furia al cielo, implorando porque esa nube negra y amenazante desaparezca y me deje ser lo que quería ser, tal vez astronauta o un simple hombre que manejaba su nave espacial. Pero como dije, hoy la lluvia es mi aliada, es quien me cura las heridas que mas duelen, esas que amenazan con no cerrarse nunca y por siempre sangrar. Son como una enfermedad que solo los adultos y pensantes tenemos, enfermedad a las cuales pocos escapan y solo los niños son inmunes. Como serán de dolorosas esas heridas que hasta hacen uno llore, porque llorar lloramos todos. ¿Conocen a alguien que no llore?, Sé que no es así, llorar todos lloran. Y que mejor remedio para el llanto que caminar bajo la lluvia. Caminar bajo la lluvia es, para mí, la sensación mas pura de libertad que uno puede llegar a sentir. La lluvia actúa de mil maneras diferentes cuando una la deja caer sobre sí mismo. ¿Cómo no sentirse libre?, si de repente uno se encuentra caminando solo, sin nadie alrededor (porque todos se esconden), con toda la tierra por delante para hacer lo que quieras. Son en momentos espléndidos como ese, cuando uno llega hasta imaginar que la sociedad no existe y ya no hay reglas que nos contengan de hacer lo que uno quiere sin sufrir consecuencias, uno puede olvidarse (aunque sea por unos instantes) del gran problema de superpoblación que tenemos en este mundo que muy pronto veremos morir. Porque estando solos, recorriendo cada rincón de verde que existe en cada ciudad, nos da la sensación de que todo renació con tanta agua, y que al fin de cuentas los humanos no somos el peor parásito que la tierra sufre día a día. ¿Somos o no un parásito?... porque nos reproducimos como tal, de eso no hay duda, consumimos los recursos como la peor de las bacterias, eso es un echo... pero... no tenemos ni la consciencia ni las agallas para aceptarlo, es por eso que lo somos. Por eso, solo lloramos. Pero no hay problema porque con la lluvia en nuestros rostros no hay diferencia entre lágrimas y agua que corre. Es que esta bendita catarata del cielo es sabia, y no nos quiere ver llorar. Entonces, ¿cómo darnos cuenta si lloramos bajo la lluvia?, tal vez bastaría con mirarnos a los ojos, pero nadie mira a los ojos de nadie, todos agachamos la cabeza y bajamos la mirada, no soportamos nuestro propio reflejo de lo que somos. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |