La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Ikalinen - 'De regreso... a medio tiempo'
De regreso... a medio tiempo
Hoy, mientras el niño dormía la siesta y la niña gorjeaba a mi espalda en su balancín, fregaba los vasos que habíamos usado a la hora de comer y reflexionaba un poco. Hacía tanto tiempo que no me paraba a pensar con calma, que me resultó extraño. O al menos era extraño el silencio -a silencio no me refiero a ausencia de ruido, sino a la no presencia en el espacio de llantos, de rabietas, de teléfonos, de bocinas de coche, de juguetes con melodías estridentes, de televisión...-
Pensé en lo que me dijeron en la guardería cuando recogí al enano dos horas antes. "Hay que ver cómo se porta... ¿cómo es en casa? Porque lo que es aquí, no para quieto un instante y no hace caso alguno a nadie..." Si yo les contara... El tiempo que lo dejó allí es solamente para poder poner algo de orden en la casa. Nunca fui una fanática de la limpieza; muy por el contrario, me considero una gran catástrofe. Pero creo que lo hago para asegurarme que debajo de todos los trastos de mi hijo, aún se encuentra la casa y todos sus muebles...
Me calenté un té -bueno, una manzanilla con anís, que le viene bien a la niña también para los gases, aunque a mí no me agrada en lo más mínimo- y me senté en el sofá del salón a disfrutar de la calma pasajera. La pequeñaja también se había dormido (tiene dos meses y cada dos horas y media reclama su derecho a ser alimentada). Recordé por enésima vez lo que me comentaron en la guardería sobre el niño. Y me dije a mí misma que qué sería de él cuando empiece el colegio, si ya está mostrando trazas de ser un diablillo -por llamarlo algo bonito-. "Puede que sean celos de su hermanita..." ¿Celos? Si ya era así antes de que naciera la nena, lo malo es que crece, y cada vez descubre más cosas de este mundo. La mitad de las travesuras las hace sin conocimiento de causa... pero lo malo es que la otra mitad es parte de ese desafío constante a los límites, y el "no" de mamá es ignorado o llorado con un tremendo berrinche.
Dejé la taza vacía sobre la mesa y me derrumbé en el respaldo del sillón. Recordé que el año pasado, por estas mismas fechas, me preocupó el hecho de que, con casi dos años, no se pusiera de pie por sí solo. Caminaba, pero si se caía al suelo, ya no se levantaba. Ahora no hay forma de que permanezca sentado en un sitio más de cinco minutos. De ser el más lento, a ser un torbellino en apenas un año. Sólo me pude reír de mi conclusión. Risa que concluyó cuando encontré que se había levantado y que le había plantado tal beso explosivo a la bebé en el cachete, que la había despertado con una llantina de susto que va a durar hasta la noche... Y aunque despertó mis instintos asesinos por haber destrozado así el remanso de paz del día, lo abracé, le di un beso, cogí a la nena en brazos y me puse a acunarla, pensando en mis dos hermosos retoños y en el regalo maravilloso que es para mí su mera existencia.
Más tarde, recordé la página, y pensé que era momento de asomarme nuevamente por aquí, aunque sólo fuera a medio tiempo...
PPB - 27/09/07
Texto de Ikalinen agregado el 27-09-2007. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
|