A una mujer
I
Oh!, diosa de violenta pasión y dorado corazón,
me convidaste a pasar la noche en tus besos
Y sin darme tregua, tu frío y mortal veneno
recorre mis venas como un bálsamo incendiado
Te inventé con formas, colores y aromas,
pero hoy sólo tengo dolor (en plural);
quién siente como Blake o Whitman?;
alcanzaré a recoger una rosa irlandesa para ti?
Embriagado; fabriqué ilusiones, creé versos, construí rimas, revelé historias, conté leyendas, vaticiné futuros, visité mausoleos, profané tumbas, saqueé cementerios.
Pese a todo, fui desterrado al invisible jardín del olvido
II
A veces pienso que la vida entera contigo
fue una falaz arquitectura, fatua ilusión,
amarga ironía, oblicua razón, débil esperanza,
vana industria, perpetua agonía, triste desolación
Entonces, me quedo inmóvil en un rincón de mis sueños,
atrapado en un negro mar de recuerdos difusos y temerosos
y miro una y otra vez a los mismos peces de colores
que alguna vez imaginamos juntos; los recuerdas?
Valparaíso, Diciembre 2005
|