Deshojando margaritas
casi repitiendo
te quiero mucho, poquito, nada.
Benteveo que recuerdo
algún trinar de tu canto,
algún decir de un suspiro
algún porque de tus besos.
En las páginas del recuerdo
están prendidos los ecos
de los silbidos que al viento
me enviaste desde muy lejos, y
dije cuanto te quiero y
te quise por quererte
como quiero lo querido,
y divago trasnochando
y en trasnochar yo te amo...,
y te amo porque amarte
es más de lo que puedo contar
en los pétalos blancos
arrojados al pasado.
Benteveo! Benteveo!
Saltando detrás del tiempo
de las hojas que se mueren y
que ahuyentan las ausencias
como si fueran poemas
y en cada rincón del alma
dejan prendido un te quiero,
un te amo, y a la vez,
miles de besos.
Vuela, vuela ave que silbas
porque silbar es tu canto
brindándome más recuerdos.
Benteveo...! |