Para decir adiós
hace falta una palabra.
Caminos sin ningún retorno
saben a pan y a esperanza.
Quiero nutrirme de sueños.
Quiero llenarme de vida,
y gustar de mis recuerdos.
Quiero construir mis caminos
con las estrellas que sobran.
Y han tantas estrellas más
para reconstruir el alma!
Me voy en octubre.
Quiero conversar con el cóndor
que me tiene mil secretos.
Quiero conversar con el río
antes que agote sus cuentos
de montañas y cascadas...,
de nubes venidas del cielo.
La mochila está vacía.
Ni siquiera cargo vida.
Voy a vivirme en secreto
entre ilusiones y sueños
en el olvido infinito...,
en el olvido del tiempo!
Me voy.
¡Adiós! Como si fuera otro sueño... |