Serpientes y serpentinas
Corazón animal, las cuencas de mis ojos
fueron el refugio de tu dulce perversión.
Abyecto ser de las tinieblas, alado e inmóvil.
Mientras estabas conmigo, tejías la mortaja
que ahora me envuelve.
A tu lado naufragué en costas accidentadas,
Pálido amorío fue el tuyo; débil constelación de estrellas.
Falaz, como una danza febril de máscaras.
Avieso crótalo de oscuros y mustios colores;
Perdido en tu sepulcro, me extravío una y otra vez.
Atrapado en tu abismo, no encuentro salida.
Entregaste tu cariño, oculto y restringido;
Disfrazado en un infinito baile de caretas.
Fue contenido, pero no continente.
Una alegre fiesta de cumpleaños infantil,
En la que arrojaste tus vulgares serpentinas.
Y ahora tú me pides clemencia?
Lo siento, no puedo perdonarte...
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