CRÓNICAS INSOMNES VII
- Parecemos prófugos aquí… - digo, dejando la botella otra vez en el suelo – qué huevá más rara.
- Como esa pareja gringa de la película… como se llama?
- Ah, si… “Bonnie & Clyde”, sólo que sin balazos… esa fue una historia real, sabías?...
- Ja… ésta también.
Hablábamos cualquier estupidez, sin querer asumir lo que venía por delante, cuando llegara la mañana, otro día, otra semana… la vida. En realidad iba a ponerse complicado todo. Me imaginaba a los matones del huevón buscándome, el miedo de volver a la calle… no volvería al local, eso es seguro…
- Si… en realidad se va a poner peludo todo… no debiste seguirme – objeto.
- Yo no te seguí… tú me seguiste. Yo te traje aquí.
- Da lo mismo. Estamos juntos aquí… - me tomo un trago más. Nunca pensé que el arma improvisada me iba a servir tanto. Menos mal que no se quebró.
- Bueno… mañana veremos. Apagué el teléfono. No sabremos nada hasta mañana.
- O sea, hasta un rato más. Son las seis ya…
- Lo que sea…
“ Le saltó la liebre…” recuerdo al viejo del “Milán”. Tenías razón, huevón, pero no como para jugarse un Kino.
Me vuelvo a mirar al espejo. La pega el lunes, el ojo morado… me van a hueviar, pienso. Algo inventaré, creo. Bebo un poco más. En realidad no quiero pensar ahora…
Anaís me quita la botella, se toma un trago, piensa y me dice:
- Los problemas, mañana. Todavía nos queda noche…
- Ja, ja… parece arenga militar la huevá…ja, ja, ja…
- Ja, ja, ja… “Aún nos queda noche, ciudadanos!”… ja, ja, ja…
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No lo estamos haciendo bien. Una persona normal se desaparecería del mundo. Buscaría la forma de borrar todo esto, desde el principio. Fue un mal sueño, ahora a la realidad. Pero coincidimos en tiempo y espacio, como la ley del billete en el agua. Mientras Andrés Calamaro canta “La copa rota”, me doy cuenta que no somos normales, que para que existan las cosas comunes, la vida general, aburrida y monótona, deben existir también los que nos salimos de eso, para dejar marcada la diferencia. Nos gustan los problemas, a Anaís y a mí. Por eso estamos como estamos.
Mozo… sírveme en la copa rota,
Sírveme que me destroza
Esta fiebre de obsesión…
Mozo… sirvamé otra copa rota,
Quiero sangrar, gota a gota,
El veneno de su amor.
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