Por tí he vuelto a creer
que los inviernos saben a sol
y no a tempestades
ni a tardes de tristeza.
Por tí he olvidado las mentiras
y los cuentos sabor a hielo
del osado seductor insatisfecho
y puedo ver la vida
sin la herida en el pecho
que tus manos, en un domingo de julio,
me salvaron del dolor y del hastío.
¡Pobre mi corazón mal herido!
Por tí, sin que te dé nada a cambio...,
a lo mejor un día, no lo sé,
a lo mejor mañana
cuando se oculte el sol apresurado
a dormitar la noche detrás de las nubes,
y sin que sepa a promesa
o a lo mejor nunca,
pueda adivinarte en mis ideas,
pueda soñarte enamorada
porque los sueños, a veces,
es preferible se confundan rodando
en las vueltas de la vida.
Aún me teme la maldad y el egoísmo,
aún me sabe el sabor sin gusto a nada.
Estás en mí sin reconocer tus manos
ni tu nombre...,
Por tí he vuelto a creer
y eso, por hoy, es demasiado.
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