LUCERO
Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com
Cuando el cielo se iluminó con los relámpagos y las nubes comenzaron a tronar, la Tía Lucero bajó de su alacena una vela del Santísimo, la prendió con un cerillo, apretamos bien los ojos, rezamos un poquito y nada nos pasó.
San Luis Potosí, S.L.P., 1991. |