AMOR, AMOR
Te encuentro en las finísimas motas de infinito,
en espacios benéficos de risas y ojos brillantes
donde manos y bocas deslíen un regusto
de pimienta en la redondez de la carne;
alumbran un gesto pícaro de ceja femenina que se eleva.
Las sonrisas se esparcen, estallan sensuales, virginales.
Ummm... loco, loco, que me sigues
a donde mis pies nos llevan, locos que giran
y giran convertidos en aladas volvoretas
por el toque de un hada desconocida
y mis manos que ríen...
Ay, ay, tus brazos quieren atraparlas,
juguetonas mariposas escanciadoras de violetas
al paso de la Diosa. Trinan, gorjean
en brazos de su amado, o quizás
suntuoso cisne deslizándose bajo sauces
que lo cubren...
Cisnes negro o de níveas plumas,
perfectas, exquisitas, curvadas,
que no importa el color, que todo es uno.
Ay, ay… Así me cobijan tus manos, amor,
mientras suaves se deslizan sobre mí, meciéndome,
ay… hasta que me funden.
Ángeles Yagüe
|