Y eres como el ave del paraíso
silencioso y bello.
Y eres en tu nombre,
una sonrisa, una palabra,
un beso, una caricia.
En el recuerdo,
aunque transcurra el tiempo,
siempre tus manos escriben versos
y yo te sueño en poemas
allá a lo lejos.
En el otoño eres
la llama del tibio fuego
y en el mar de mi vida
un barco anclado en silencio.
Como las olas que vienen,
como las olas que van
te espero.
Como un sueño..., eres
en la lejanía
la noche traviesa
que no duerme
y luego se aleja.
Presencia definitiva
en la ruta del tiempo.
Esencia de mis anhelos. |